Los neumáticos conectan el vehículo con la pista. Mantenerlos en buen estado mejora el frenado, la estabilidad y el consumo de combustible.
Controla la presión regularmente
Mide la presión con los neumáticos fríos y utiliza el valor recomendado por el fabricante. Una presión incorrecta acelera el desgaste y cambia el comportamiento del vehículo.
Revisa el dibujo y los laterales
Busca cortes, protuberancias, objetos incrustados y desgaste irregular. Si el dibujo llegó al indicador de desgaste, corresponde reemplazar el neumático.
Alinea, balancea y rota
La rotación periódica ayuda a distribuir el desgaste. Si notas vibraciones o el vehículo se desvía, solicita alineación y balanceo.
Conduce de manera progresiva
Evita aceleraciones, frenadas bruscas y golpes contra baches o sardineles. Estos hábitos protegen tanto los neumáticos como la suspensión.