Una reparación de pintura bien realizada devuelve al vehículo su apariencia y protege la carrocería. Los cuidados de las primeras semanas son decisivos para que el acabado se estabilice y conserve su brillo.
Evita lavar el vehículo de inmediato
Durante los primeros días conviene evitar lavados a presión, túneles automáticos y productos abrasivos. Si necesitas retirar polvo o suciedad ligera, utiliza agua limpia y un paño de microfibra suave.
Protégelo del sol y de contaminantes
Siempre que sea posible, estaciona bajo techo. Retira cuanto antes excrementos de aves, resina de árboles o combustible derramado, porque pueden marcar el barniz.
Usa productos adecuados
- Champú automotriz con pH neutro.
- Paños de microfibra limpios.
- Cera o sellador únicamente cuando el taller lo recomiende.
- Nada de pulimentos abrasivos sobre pintura reciente.
Realiza una revisión visual
Observa el área reparada con luz natural. Si detectas una variación, una mancha o una imperfección, comunícate con el taller antes de aplicar cualquier producto.